Los buenos propósitos que todo viajero debe tener

Con cada nuevo año que empieza todo son buenos propósitos: dejar de fumar, comer mejor, estudiar todos los días, apuntarte al gimnasio, adelgazar,… Cada día 1 de enero hacemos mentalmente la lista de nuestros propósitos para el nuevo año que ha comenzado y, por desgracia, esos propósitos duran una semana aproximadamente.

A los viajeros nos pasa lo mismo, siempre tenemos buenos propósitos que creemos que vamos a cumplir y siempre caemos una y otra vez en los mismos errores. Estos son los más comunes.

oficina de turismo

 1. No cogeré todos los folletos que me encuentre en el hotel y la   oficina de turismo. Sed sinceros, ¿cuántas veces os habéis leído esos folletos en casa? Yo casi ninguna y tengo acumulados folletos de casi todos mis viajes, eso sí, de vez en cuando los tiro todos, pero al poco vuelvo a viajar y a acumular más.

maleta2. No llevaré más equipaje de la cuenta. A todos nos ha pasado eso de: estos zapatos para patear la ciudad, estos para la ducha, estos para salir de fiesta, estos porque los negros no me van con el vestido marrón así que tengo que llevar unos zapatos marrones,… y así con todos los tipos de ropa que existen, menos mal que la mayoría de las compañías aéreas no pesan el equipaje de mano, sino la mayoría de nosotros tendría que facturar la maleta de lo que nos pesa

cartera

3. No llevaré en la cartera más de lo necesario. Lo digo siempre: las tarjetas de puntos del supermercado no nos valen en el extranjero, así que no es necesario llevarlas. Antes de viajar, lo mejor es sacar todo lo que llevemos en la cartera y pensar qué es lo que realmente nos hace falta para viajar: DNI y/o pasaporte, tarjeta de crédito, dinero en efectivo, tarjeta sanitaria válida en el destino al que viajamos, carnet de conducir y poco más la verdad.

vuelo

4. No me acostaré tarde si tengo que coger un vuelo temprano. Yo jamás he conseguido irme a la cama antes de las 12 de la noche, de pequeña fijo, pero de mayor, es que es imposible! Envidia infinita hacia aquellos que se meten en la cama y a los dos minutos están profundamente dormidos. Yo nada, me pongo a repasar lo que he hecho, lo que he planeado hacer al día siguiente, incluso me pongo a pensar cómo puedo mejorar la receta de los cup cakes de mojito que hice el otro día y no me quedaron como quería, todo menos dormir! Y cuanto más cansada estoy, menos me duermo. Eso sí, es montarme en el avión y no espero ni a las indicaciones de seguridad de la azafata de Ryanair (que por otro lado me sé de memoria) para dormirme y me suelo despertar con el sonido del avión al aterrizar.

bolso

5. No cargaré con más cosas en el bolso de la cuenta. Empiezas muy decente: cartera, billetes y gafas de sol. Cuando te descuidas llevas de todo: mapas, folletos, esa piedra tan mona que te encontraste en aquella playa,…el caso es que el bolso pesa y a ti te duele el hombro. ¿Lo peor? Es que no aprendes, en todos los viajes es igual.

retraso

6. No me enfadaré ante los imprevistos. Como dice un amigo mío: dios proveerá. Pero eso lo piensas cuando no tienes más remedio que resignarte a que no será como planeabas, antes te has cabreado, peleado con tu compañero de viaje y después de unos minutos dices eso de: “que sea lo que tenga que ser, no me voy a rayar más”.

wifi7. No buscaré wifi en cada bar por el que pase por delante. Vivimos obsesionados con eso, parece que si no mandamos fotos desde el Big Ben, no hemos ido a Londres. Tenemos que dejar de buscar wifi, primero porque no disfrutamos suficientemente de lo que nos rodea y segundo, porque así gastamos más la batería del móvil, el cual solemos para hacer fotos y puede llegar a ser un problema entonces.

monumento

8. No haré 2.000.000 de fotos en diferentes posturas en el mismo sitio. Te hacen una foto, sales bien pero siempre dices eso de: “hazme otra por si acaso”, otra lleva a otra y cuando llegas a casa tienes un montón de fotos frente al monumento en cuestión. Elegir después la que más te gusta para publicar es una tortura.

turista

9. No dejaré que me engañen por ser turista. ¿Cuántas veces vas paseando por tu ciudad y ves productos más caros sólo por ser vendidos en las zonas más turísticas? Y piensas: a mí no me pasará, sabré detectar esas cosas. Pues a veces caemos y cuando te traen la cuenta, pagas un poco indignado y te acuerdas de lo feliz que eras en tu ciudad el día que dijiste que a ti no te pasaría.

gofre

10. No compraré más comida si estoy llena. Te has pegado una comilona pero de pronto pasas por un puesto de gofres belgas con chocolate caliente, intentas resistirte y como no te ve convencida tu acompañante te dice eso de: “si quieres compartimos uno” te das cuenta de que no tienes límite cuando le miras con cara de “yo quiero uno para mi solita y si en vez de un tipo de chocolate me puede poner dos, mejor”

comida

11. No gastaré a lo loco. Has sacado en efectivo lo que crees que necesitarás pero estando de vacaciones te sorprendes a ti misma diciendo: “venga yo quiero una tarina pequeña de helado con dos bolas”, aunque estés en Milán con un frío que pela y el paraguas en la mano, que se resista otra! Cuando vuelves a España y echas cuenta de lo gastado siempre es más porque en cada sitio en el que se te han ido los ojos con la comida has dicho eso de: “estoy de vacaciones, ya haré dieta al llegar a casa”.

cartel

12. No tendré miedo a preguntar. Yo soy de las que coge el mapa y como tengo poca orientación me pierdo y me tiro dando vueltas un rato por las mismas calles. Prefiero dar vueltas antes que preguntar, ya sé que es un defecto, pero no suelo parar a la gente para preguntar, suerte que siempre voy con alguien al que le da menos vergüenza que a mi porque reconozco, que algunas veces no hubiera llegado al sitio que buscaba sin preguntar ni en broma.

¿Estáis de acuerdo con esta lista?

5 Comments

  1. Hola,
    En algunas cosas me siento identificado por completo, como en el punto 1 (coger folletos), pero a veces me ha resultado de mucha utilidad, porque me ha inspirado para un futuro viaje/escapada por la misma zona.
    Saludos

  2. En mi familia me llaman el papelitos porque siempre parao cogiendo un monton de folletos en los hoteles jajaja. El numero 4 jajaja es imposible para mi, siempre tengo esas “mariposas” de inquietud jajaja

  3. Totalmente de acuerdo Maria, cada año siempre tenemos la costumbre de ponernos nuevas metas y propósitos, algunos los conseguimos y otros se quedan por el camino. Pero lo importante es la intención, al menos cuando acabe el año y recuerdes aquel propósito no cumplido puedes pensar que lo intentaste. Los propósitos viajeros son sin duda algunos de los más complicados por cumplir sobre todo si te encuentras enfrente de un irresistible gofre de chocolate. jejeje Un abrazo viajero!!!

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